Agosto 27, 2007

El alcohol y el sexo

 

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El alcohol en dosis bajas disminuye las inhibiciones sexuales, no pudiendo demostrarse que incremente el placer sexual.

A medida que se aumenta la ingesta, se perturba la fase de excitación, llegando a inhibirse el deseo sexual.

El alcohol es una sustancia que deprime las funciones del sistema nervioso central y en un primer momento lo hace con las funciones cerebrales que controlan el miedo provocando desinhibición y disminuyendo la ansiedad.

Pero a medida que se incrementa la dosis decrece el nivel de conciencia y comienzan a bloquearse las funciones intelectuales.

Se ha demostrado que, incluso en cantidades moderadas, suprime notablemente la erección en el hombre y disminuye la presión de pulso en la vagina en las mujeres.

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