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La ciencia ya se había pronunciado sobre la acción benéfica de la Cannabis Sativa contra ciertos males de la vida moderna.

Ahora ha descubierto que el propio cerebro humano produce una sustancia de efectos similares a los de sus componentes activos.

La planta con la que se elabora una de las drogas más populares en el mundo, pero no por ello menos demonizada por padres y educadores y asociaciones de todo tipo, esta otra vez en el tapete.

 

Ahora, por su posible aporte en la lucha de ciertas dolencias crónicas.

La investigación cientifica se ha vuelto hacia el antiguo herbolario y muchos ejemplos botánicos como había acído en desgracia viven otra vez sus 15 minutos de gloria.

Tal el caso de la marihuana, ahora que la polémica se desata entre quienes defiende su utilización terapéutica en casos específicos, como la supresión o en el tratamiento contra el sida, por su efecto estimulante del apetito.

También es sabido que la marihuana disminuye la presión de los fluidos en los ojos asociados al glaucoma y hay evidencia de que reduce el miedo y los temblores derivados de la esclerosis múltiple, aunque para lograrlo, naturalmente, se requiere dosis bajas, específicas en posología para caada afección y, por supuesto, estricto control médico.

Sus detractores, mientras tanto, afirman que ya existen tratamientos y medicaciones pa ésas y otras afecciones dentro del marco de lo legal, incluso de acción más eficaz que todavía hipotéticos resultados de la terapia con marihuna.

Más adelante seguiremos explicando sobre este tema tan mencionado en estos últimos tiempos, hay mucho debate sobre lo cual no todos estamos de acuerdo, pero para esto debemos investigar y dar razones suficientes para probar que no todo lo que se dice de la marihuana es tan sencillo como parece.