Agosto 2, 2007

El hambre de droga

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El hambre de drogas es insaciable; el cuerpo y el alma son sus esclavos. 

No tiene más que un pensamiento, un deseo, una preocupación: la droga. Donde sea, como sea, sin freno, sin vergüenza, sin pensar.

Está dispuesto a no comer, a reducirse a un mal oliente, a prostituirse, a robar, a matar, con tal de poder procurarse la droga.

El síndrome de abstinencia, el “mono”, lleva a reacciones impensables a fin de conseguir la droga.
El “mono” es algo que crece y crece, que no se detiene, que obliga a quien lo sufre a cometer cualquier locura con tal de acabar con ese infierno, que enloquece al adicto y lo convierte en un ser radicalmente distinto, un ser al que no le importa nada ni nadie, al que no le preocupa otra cosa que conseguir más droga y “matar el mono”

En los Estados Unidos faltan plazas en los hospitales para tantos drogadictos como hay que internar. En Nueva York mueren mensualmente cien adolescentes por culpa de las drogas. Más que por todas otras causas juntas.

En España han muerto por las drogas sesenta personas en dos meses, y sólo en Barcelona, veintidós muertos por las drogas en una semana.
En Madrid mueren siete personas por sobredosis cada día.
Por eso, mucho cuidado.
Jamás tomar.
Ni siquiera probar.
Muchos empezaron por la tontería de probar, y luego se enviciaron y terminaron esclavos de la droga.
via:es.catholic.net

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