Julio 25, 2007

Adicción al juego

t044dh01.jpg

La adicción es una relación dependiente de forma compulsiva hacia un objeto por el cual el sujeto experimenta un goce del que no puede sustraerse fácilmente y es a través de la repetición que se forma un circuito cerrado entre el sujeto y el objeto.En lo que respecta a la adicción al juego, como así también a otros objetos, se establece esa relación que termina afectando todos los ordenes de la vida del individuo. Cuando la adicción está establecida se reordenan las significaciones que el sujeto hace en varios aspectos de su vida en relación al objeto mismo.

Subordina otras necesidades a la necesidad principal que no es reconocida como tal y que constituye su adicción. En el juego, el sujeto tiene la seguridad de poder dominar la situación. Apuesta sumas de dinero que cuando la pierde, se sumerge en un estado depresivo y se alienta nuevamente para conseguir recuperar esa suma a través del mismo medio por el que la perdió, es decir jugar nuevamente.

El pensamiento del jugador se orienta hacia la fantasía desde la realización, borra de alguna manera el límite que separa lo real de lo ideal para empezar a creer en la posibilidad de concretar sus sueños e ilusiones a través de una apuesta que puede ir aumentando en forma proporcional a la depresión que le sigue cuando no acierta. Mientras está en pleno proceso de motivación se da aliento pensando que “esta vez se va a dar”, “hoy es mi dia de suerte”, “estoy seguro que esta vez gano”, etc.

 Luego, cuando pierde, aparece la angustia y la sensación de culpa al principio, más tarde, a la angustia no le sigue la culpa tan solo, sino también un deseo de revancha ante lo que considera injusto.

En este caso, no es el objeto (el juego), donde reside el poder de adicción, sino que lo que está mostrando el sujeto es la distorsión de su sistema simbólico que reemplaza de manera desordenada los significantes con significados propios producto de otras disfunciones provenientes de otros problemas vividos por el jugador en etapas anteriores en distintos ordenes de su vida.

 Es así como puede suceder que ponga en riesgo sus pertenencias y hasta la casa familiar por apostar a algo que cree lo va a sacar del pozo finalmente y que no es otra cosa que aquello que lo está empujando más a la dependencia. En cada proceso de juego, el organismo produce altas dosis de adrenalina que provoca aceleramiento de neurotransmisión cerebral que induce al jugador a hacer algo inmediatamente y continuar el juego hasta agotarse.

Al sentir culpa, siempre tratará de buscar el perdón de sus seres queridos intentando ganar para devolverle la estabilidad a quienes le reclaman moderación o supresión de su adicción. El adicto al juego responde a modelos instaurados en su proceso de convertirse en persona a través de identificaciones y des-identificaciones malogradas en el seno de una familia conflictiva que no ha podido resolver sus cuestionamientos intrafamiliar e interpersonal con sus integrantes en muchos casos y a destituciones subjetivas no exitosas.

En la actualidad, las adicciones al juego responden a distintos tipos del mismo, pueden establecerse en la quiniela, la ruleta, las máquinas tragamonedas, carreras de caballos, riña de perros, de gallos, etc., también los video-juegos, la computadora e internet pueden ser motivos de adicción para quien no ve otra salida en su círculo que tiende a cerrarse y crear una adicción.

La diferencia fundamental entre los adictos a drogas y los adictos al juego es que mientras los primeros se arruinan la salud, los segundos se arruinan en lo social y económico. Por eso en estos casos las propuestas sistémicas y analíticas pueden ayudar a conseguir el éxito en la recuperación del jugador compulsivo. Trabajar con la familia al tiempo que se trabaja con la persona adicta al juego.

via: www.clinicamente.com.ar

No hay Comentarios

Dejar un Comentario